- Una ventana a la vida en la antigua Roma: Tlos cuerpos conservados por la ceniza volcánica del Vesubio no son solo reliquias; son instantáneas vívidas de la historia. Estos restos, junto con los objetos que se encontraron junto a ellos, nos dan una visión inestimable de la jerarquía social, las ocupaciones y la vida cotidiana de la gente que vivía en Pompeya y Herculano. La conservación es tan minuciosa que se pueden apreciar detalles como su ropa e incluso sus expresiones faciales, lo que nos permite establecer un vínculo directo con la gente de la antigua Roma.
- Se trata de un estudio sobre desastres volcánicos: La repentina erupción del Vesubio nos recuerda de forma contundente lo impredecible que es la naturaleza. Para los que os interese la geología, estos cuerpos conservados son una prueba del poder destructivo de las erupciones volcánicas. Al ver estos restos, comprenderás mejor cómo este tipo de sucesos pueden convertir rápidamente comunidades prósperas en monumentos silenciosos de la tragedia humana.
- Explora las ruinas de Pompeya y Herculano: Visitar Pompeya y Herculano es como retroceder en el tiempo. Estos yacimientos arqueológicos no solo son conocidos por sus inquietantes moldes de cuerpos, sino también por las estructuras, extraordinariamente bien conservadas, que ponen de manifiesto la grandeza de la arquitectura romana. En Pompeya, los frescos llenos de vida y las extensas ruinas cuentan historias de una ciudad próspera, mientras que las lujosas villas y las construcciones de madera de Herculano ponen de relieve el refinado estilo de vida de sus ciudadanos más adinerados.
Restos del Vesubio | Descubriendo las historias humanas que se esconden bajo las cenizas
Imagina cómo eran Pompeya y Herculano en la antigüedad en un día cualquiera, con la gente viviendo su vida sin sospechar nada de la catástrofe que se avecinaba. Bajo la superficie, el Vesubio, inactivo pero amenazante, albergaba una fuerza destructiva. En el año 79 d. C., esa fuerza se desató cuando el Vesubio entró en erupción con una furia devastadora. La erupción cubrió las ciudades bajo un manto de ceniza y piedra pómez, conservando los últimos momentos de sus habitantes con un detalle inquietante. Siglos más tarde, en el siglo XIX, Giuseppe Fiorelli, el arqueólogo italiano, desarrolló una técnica para plasmar esos momentos creando moldes de los huecos que dejaban los cuerpos descompuestos. Estos moldes y esqueletos se encuentran ahora en Pompeya y Herculano, como solemnes recuerdos de un día trágico, y nos ofrecen una visión conmovedora del pasado.
¿Por qué visitar los cuerpos conservados del Vesubio?

Los cuerpos | Moldes y esqueletos populares (galería en carrusel)

El amo y el esclavo
Hay dos hombres tumbados boca arriba: uno, de entre 30 y 40 años, con restos de lana bajo el cuello y una estructura ósea robusta, probablemente un hombre de alto estatus que llevaba una túnica; el otro, de entre 18 y 23 años, con una túnica plisada, presenta vértebras comprimidas, lo que indica que probablemente fuera un jornalero o un esclavo.
El comerciante
El cuerpo del comerciante indica que murió con las manos en alto, con un clavo de metal que le sujetaba la cabeza y el brazo al cuerpo. Los huesos de su muñeca están comprimidos, lo que indica que padeció una osteoartritis grave durante su vida. También tiene fracturas en el hueso del brazo, probablemente por una caída.
La madre protectora
La madre, ya debilitada por el parto, está tumbada junto a su hijo pequeño. Se encontraron otros dos niños pequeños, identificados mediante odontología forense como dos niños de entre cinco y dos años, que yacían en el suelo, cogidos de la mano, cerca de allí.
La hija del granjero
La hija del granjero, que formaba parte de una pareja joven con su hijo, es la víctima más joven hallada en Pompeya; se calcula que tenía entre 12 y 14 meses en el momento de su muerte, según el estado de sus dientes.
Las dos doncellas
Se encontraron restos óseos que estaban abrazados. Al principio se les confundió con mujeres, pero las pruebas revelaron que se trataba de un chico de 18 años y de un hombre adulto 20 años mayor que él. Aunque al principio se pensaba que eran padre e hijo, resultaron no tener ningún parentesco, lo que sugiere una posible relación sentimental.
El criado con la bolsa
Al principio se pensaba que un criado estaba guiando a la última familia hacia un lugar seguro con una bolsa al hombro, pero luego las radiografías revelaron que no llevaba ninguna bolsa, ya que se trataba de una deformación del yeso. El análisis de los restos óseos sugiere que el sirviente tenía unos quince años.
El esclavo encadenado
El esclavo encadenado, como tantos otros, estaba atado a la pared, resignado a su destino mientras el volcán entraba en erupción. Su cuerpo yace boca abajo en el suelo, un recordatorio desgarrador de su impotencia ante el desastre que se está desatando.
La mascota
Un hallazgo conmovedor en las ruinas de Pompeya es el molde de un perro guardián, que quedó encadenado fuera de la casa de Orfeo mientras sus dueños huían de la erupción. Las tachuelas de bronce que tiene alrededor del cuello indican que es un guardián.
Los cadáveres del cobertizo para barcas
En 1982, se encontraron esqueletos en los cobertizos para barcas de Herculano, lo que reveló que había víctimas que habían buscado refugio durante la erupción del Vesubio, lo que contradice la creencia anterior de que la mayoría había logrado escapar. Los encontraron acurrucados, con las extremidades pegadas al torso, como consecuencia del calor extremo que habían sufrido.
La ciencia que hay detrás de la conservación de los cuerpos que dejó la erupción
Los cuerpos conservados en Pompeya y Herculano deben su buen estado a las técnicas innovadoras desarrolladas por el arqueólogo Giuseppe Fiorelli en el siglo XIX. Cuando entró en erupción el Vesubio, los habitantes de estas ciudades se vieron abrumados por una repentina avalancha de rocas, escombros y gases asfixiantes, y muchos sucumbieron al instante a causa del intenso calor. Enterrados bajo 6 metros de ceniza que se solidificó a lo largo de siglos, sus cuerpos se descompusieron, dejando huecos en la ceniza que reflejaban la forma que tenían en sus últimos momentos.
Fiorelli desarrolló una técnica innovadora para dar nueva vida a esos espacios vacíos. Al verter con cuidado el yeso en las cavidades, consiguió crear moldes muy detallados que captaban no solo las posturas en las que las personas encontraron la muerte, sino también detalles muy precisos como su ropa, sus peinados y, en algunos casos, sus últimas expresiones.
¿Dónde puedo ver los cadáveres?

Si estás planeando una visita, estos son los lugares que no te puedes perder para ver los moldes y los esqueletos:
- Piazza Anfiteatro: Cerca de la entrada encontrarás unas 20 réplicas que dan vida a la tragedia de Pompeya.
- El Jardín de los Fugitivos: En esta zona (Regio 1, insula 21) hay varios moldes que muestran a familias en sus últimos momentos.
- Graneros del Foro (Regio VII – Insula 7): Aquí, los cuerpos yacen junto a antiguas vasijas de almacenamiento y ánforas, lo que ofrece una yuxtaposición única entre la vida y la muerte.
- El Antiquarium (Museo Arqueológico de Pompeya): Este museo alberga varios moldes y objetos que nos ayudan a entender mejor la catastrófica erupción.
- Las casas-barco de Herculano: En este lugar inquietante se encontraron más de 55 esqueletos, entre ellos el de la famosa «Dama del Anillo», un símbolo conmovedor del trágico final de Herculano.
- En la zona conocida como las «Casas de los Barcos», donde se encontraron esqueletos, entre ellos el conmovedor hallazgo de la «Dama del Anillo» en Herculano. Durante las excavaciones de 1980-82, se desenterraron inicialmente más de 55 esqueletos en la antigua playa, justo frente a las murallas de la ciudad, y dentro de los seis primeros cobertizos para barcas.
Preguntas frecuentes sobre los cuerpos del Vesubio
Sí, es posible. Las excavaciones en curso y los avances en las técnicas arqueológicas podrían sacar a la luz más restos óseos en el futuro, lo que enriquecería aún más nuestra comprensión de cómo se vivía en la antigua Pompeya y Herculano.
No, los arqueólogos han encontrado restos conservados de personas de distintas clases sociales, incluidos esclavos y miembros de las clases más bajas. Indicios como los signos de desnutrición o de estrés físico por el trabajo manual sugieren que hay una gran diversidad entre los cuerpos recuperados.
La decisión de llevar a los niños a ver los restos en Pompeya y Herculano depende de su edad, su nivel de madurez y su sensibilidad ante las exposiciones históricas y arqueológicas. Aunque estos lugares ofrecen experiencias educativas muy valiosas, como una visión de la historia antigua y del impacto de los desastres naturales, los padres deberían plantearse si sus hijos están preparados emocionalmente para el carácter, en ocasiones, sombrío y que invita a la reflexión de las exposiciones.
Tecnologías como los rayos X, las tomografías computarizadas, los análisis de ADN y la modelización en 3D han permitido conocer con detalle las historias personales, los problemas de salud y el impacto social de la erupción.
Los fenómenos volcánicos pueden tener efectos devastadores en el cuerpo humano. La inhalación de ceniza volcánica puede provocar problemas respiratorios, como tos, dificultades para respirar e irritación pulmonar. La exposición a las oleadas piroclásticas, que son corrientes de gas caliente y material volcánico que se desplazan a gran velocidad, puede provocar quemaduras graves y la muerte inmediata. Las rocas y los escombros que salen disparados también pueden provocar lesiones mortales al impactar. Además, los riesgos secundarios, como los deslizamientos de tierra provocados por la actividad volcánica, pueden causar más víctimas.
Se puede visitar tanto Pompeya como Herculano en un solo día, pero el programa es bastante apretado. Pompeya es más grande y necesitas varias horas para recorrerla a fondo, mientras que Herculano es más pequeña y se puede visitar más rápido. Planifícalo bien y piensa en empezar temprano para aprovechar al máximo tu visita.


